Y es que el cine es uno de los responsables de que se haya “bagatelizado” la tortura. Si el malo es torturado es moralmente correcto y hasta risible. Y si es el bueno la víctima, como en el caso de James Bond, después de un ratito se levanta y es capaz de saltar, luchar y hacer el amor con la chica como si nada hubiera pasado, o si es el chico de Slumdog Millionaire, es capaz inmediatamente de tener la mente tan clara para recordar cada pregunta.
Después de la película, una señora le preguntó a Jan Cvitkovic por qué había incluido una escena tan violenta. Y él contestó, porque sí. Y entonces la señora se enojó y le dijo, pero usted no puede hacerle eso a los espectadores, presentarles una escena así sin algún sentido. Y él le respondió: “señora, tal vez la violencia que usted conoce tiene sentido, la que yo he presenciado en las guerras, no lo tiene”. Y en eso le doy la razón. Por eso me parece interesante la idea de dejarnos primero encariñarnos con los personajes, para luego presentarnos ese cambio brusco. Algo que hubiera podido hacer Begnini en "La vida es Bella".
Una película que me pareció que trata las repercusiones de la tortura en el individuo y su entorno de manera bastante coherente es una película de la danesa Susane Bier llamada Hermanos (Brødre). Un soldado danés que está casado y tiene una hija es enviado en “misión de paz” a Afganistán. Estando allá es secuestrado por grupos rebeldes y torturado emcionalmente. Cuando vuelve a Dinamarca, él no puede hablar con nadie del asunto, y aunque lo quiera negar, ya no es el mismo. Vemos entonces cómo algo que no tenía por qué ser, destruye tanto la vida de la persona como de los que la rodean.
Para finalizar incluyo aquí una de las recomendaciones de Amnisty International para este día:
Enciende una vela
Enciende una vela el 26 de junio en conmemoración de las víctimas y sobrevivientes de la tortura y habla por lo menos con tres personas acerca de esta fecha especial y de lo que podemos hacer para detener la tortura.
¿Qué podemos hacer? Cerrar los ojos en el cine pero no a realidad, no "bagatelizar" (más aún porque la palabra no está reconocida por la rae), y, lo más importante, prohibido olvidar:
Por cierto ambas películas las vi con la misma amiga y desde entonces cada vez que la invito al cine a ver una película que no sea mainstream, se me queda viendo con cara de “¿será que le confío?”. ;-)